Seguramente todos hemos oído infinidad de veces la expresión comer con los ojos. Cuando nos reunimos con los nuestros para celebrar un momento especial o simplemente disfrutamos de la buena mesa debemos hacerlo con todos nuestros sentidos, la comida es un placer y así debemos vivirlo.

El oído, la vista, el olfato y el tacto nos conectan con la experiencia de degustar un plato de igual manera que el gusto. En el siguiente artículo contaremos cómo reaccionan nuestros sentidos durante la comida y como nos ayudan a la hora de saborear al máximo cada bocado.

Percepciones y trucos que harán de tu próxima visita al restaurante de Zaragoza que elijas una experiencia única e inimitable.

 

La vista

Es el primer sentido que entra en contacto con el plato cuando nos lo sirven en la mesa, color, ingredientes, conjunto… qué pinta tiene es lo primero que nos entra por los ojos y lo que nos invita a probarlo.

La vista sirve para regular nuestro apetito, solo con verlo ya sabemos si la cantidad de nuestro plato va a bastarnos o nos quedaremos con hambre, pero ¡ojo! que a veces también nos engaña y puede conducirnos a pedir más de lo que podamos comer.

 

El olfato

Los olores nos traen recuerdos y nos permiten asociar los alimentos a momentos de nuestra vida, si éstos son felices estaremos deseando probar lo que haya en nuestro plato.

El olfato, además participa del proceso digestivo, ya que al olor de los alimentos hace que nuestro estomago empiece a segregar jugos gástricos.

Debemos distinguir entre olor y aroma, el olor entra por nuestras fosas nasales a través del aire, pero el aroma lo percibimos en el paladar, completando el momento de la degustación.

 

El tacto

Los alimentos se palpan fundamentalmente a través de la boca, podemos sentir el calor de un alimento recién cocinado o el frescor de una fruta recién cortada.

A través de la lengua y demás terminaciones de la boca, añadiremos a nuestro alimento textura, grosor…, calidades que solo el tacto puede ofrecernos.

El tacto es el sentido con el que más ha innovado la cocina moderna gracias las diferentes texturas que se han ido creando: nubes, espumas, algodones, gelatinas… Además de la experiencia de degustar alimentos a diferentes temperaturas que nos divierte y sorprende.

 

El oído

Quizá el sentido que menos influye en el proceso de degustación, pero que también tiene su importancia a la hora, por ejemplo, de comer alimentos crujientes, el sonido del crujir entre nuestros dientes aviva las sensaciones y aumenta la experiencia gastronómica.

 

El gusto

Si el oído era el sentido más innecesario, el gusto, por el contrario es el que juega un papel más fundamental cuando comemos. Nos permite disfrutar de los alimentos y, sobre todo, catalogarlos en los que nos gustan y en los que no nos gustan.

A través de la mezcla de los alimentos con la saliva en nuestra boca, especialmente en las papilas gustativas de nuestra lengua, detectamos los sabores. Somos capaces de distinguir entre miles de gustos diferentes, aunque generalmente hablamos de cuatro sensaciones primarias: dulce, salado, amargo, y ácido.

El sabor de los alimentos es el principal  valor de éstos para que nos alimentemos, originalmente se trata de una cuestión de supervivencia, pero en la actualidad y gracias a la labor de los profesionales de la gastronomía, comer ha pasado se ser una función puramente fisiológica a un motivo de ocio y diversión.

Saborear la comida con los cinco sentidos debemos hacerlo no solo en el instante de comerla, también durante su preparación, si nosotros mismos cocinamos, o cuando nos la imaginamos al leer la carta en el restaurante o en el momento en el que nos la sirven, todo el conjunto es una experiencia que se vive más intensamente cuando ponemos todo nuestro cuerpo al servicio.

 

¿Usas los cinco sentidos cuando disfrutas de la comida? ¿Vives la comida como una experiencia emocionante y un motivo más de tu tiempo de ocio?

 

 

 

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