Ahora que se acercan las vacaciones, se amontonan las actuaciones relacionadas con la gastronomía y la alimentación, algunas de ellas bastante interesantes. El pasado viernes, por ejemplo, el restaurante Gayarre, de Zaragoza, cerró sus actividades del primer semestre con una cena oriental en colaboración con los restaurantes Sakura, también de la capital aragonesa. Antes de pasar al comedor, sirvieron en los coquetos jardines del establecimiento un aperitivo hecho a base de albaricoque japonés y ciruela china y unas tostadas de sésamo con ibérico y gambas.
El nuevo restaurante Sakura, con su cinta sinfín, por la que circulan platos variados. Foto de Ayua Carreño.
Ahora que se acercan las vacaciones, se amontonan las actuaciones relacionadas con la gastronomía y la alimentación, algunas de ellas bastante interesantes. El pasado viernes, por ejemplo, el restaurante Gayarre, de Zaragoza, cerró sus actividades del primer semestre con una cena oriental en colaboración con los restaurantes Sakura, también de la capital aragonesa. Antes de pasar al comedor, sirvieron en los coquetos jardines del establecimiento un aperitivo hecho a base de albaricoque japonés y ciruela china y unas tostadas de sésamo con ibérico y gambas. El menú incluyó los siguientes platos: Sushi Funamori (un surtido de Niguir Susi y Maki Sushi servido en un barco de madera) y Sashimi, Tempura Moriawase, Vieira fusión, y Rodaballo Teppanyaki a los cítricos. De postre, Moshi y caña dulce crujiente de bambú, seguido de té. Fue una curiosa combinación de estilos y concepciones de la cocina con un resultado final muy agradable. Para acompañarlo, se podía elegir entre cerveza japonesa Saporo y un vino Oroya Blanco especial para maridar con sushi. Este vino de la Tierra de Castilla es muy aromático gracias a las variedades de uva con las que está elaborado: la airén, mayoritaria en un coupage en el que también figuran la macabeo y la moscatel de grano menudo. Muestra un perfecto equilibrio entre un dulzor elegante y una acidez bien marcada que hacen que se deslice muy bien con los sabores tan distintos de la salsa de soja salada, el pescado crudo, el vinagre dulce de arroz o con el picor del jengibre. La etiqueta luce además algunos caracteres de caligrafía japonesa. Como siempre, Manuel Berbegal y su esposa Elena ejercieron de perfectos anfitriones de una casa en la que siempre te reciben como amigos. También estaba Luis Kiu, propietario de los Sakura, velando por el buen ensamblaje de los ingredientes de todos los platos que salían de la cocina del maestro Miguel Ángel Revuelto. Luis comentaba encantado el éxito que está teniendo su último establecimiento, abierto hace un par de meses en César Augusto, 48. La fórmula está basada en el fubé libre e incluye una curiosa cinta sinfín por la que circulan algunos de los muchos platos ofertados para que los comensales puedan cogerlos sin tener que levantarse de las mesas. La gente puede comer lo que le apetezca por 10,65 euros los días laborables y 16 los festivos. Los niños menores de 12 años solo pagan 6,35 euros y los menores de 5 años no pagan nada.
8/07/2009